Me cuesta escribir este post porque tengo tu polera encima de mi cabeza. Se te quedó anoche mientras dormías con otro. O mejor dicho, se te olvidó porque saliste arrancando de mi casa, mientras dormías con otro. Aún no entiendo qué te pasó. Seguramente te dio algo, te pasaste algún rollo. No tengo la menor idea. Sólo siento en este momento, cómo el olor impregnado de tu perfume me golpea en la cara. Tal vez sea la única manera de tenerte cerca, o pensar por lo menos; cómo deben ser los rincones que esta prenda de vestir, toca cada vez que te la pones. Me gustaría estar es esa cómoda posición, ahora que me inquieto en averiguar cuándo te la devolveré. Mañana quizás. Mejor idea sería que la vengas a buscar. Pero como me conozco, seguramente me la quede, por las próximas dos semanas, y la deje abajo de la almohada que ocupaste en mi sofá. Con el otro. Anoche. Cuando olvidaste tu polera.
jueves, 28 de agosto de 2008
Anoche
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