Fernando Milagros: “La técnica, la cosa limpia y sin error, me parece aburrido”

Por Mauricio Aravena / Fotos: Claudio Santana
Muchos te han catalogado que haces música folk. Por lo mismo rescato una frase que saqué de una entrevista, en donde aclaraste que hacías más que nada cosas circunstanciales; eso sí más ligado al pop-rock que al folk
Es que son canciones en el fondo. No tengo el ánimo de buscar un sonido a priori. El sonido nació a partir de lo que había y lo que sé hacer. No pensé hacer algo parecido al folk. Pero no es más que “está en boga hoy en día y hay que aprovecharse de eso”. Tiene que ver con lo que la gente quiere consumir, así como los tipos de mantequilla o tallarines que hay, la gente determina que lo que hago es folk y lo consumen. Eso sí me considero más cercano al pop. Repetir un coro y una estrofa tres veces en las canciones, es lo que hay en el disco. El pop para mí es más textura que forma, hay un esqueleto. Es súper difícil igual, estoy en una búsqueda más que nada. Es que el arte para el artista es una lata, como el teatro para los actores o la música para los músicos; por lo mismo creo que uno hace esto para el público, que le llegue a la gente.
Grabar un disco para nadie es fácil, sobre todo vivir en el período cuando compones y lo montas ¿Cómo fue tu experiencia?
Nos ganamos el fondo de la música y con eso tuvimos un sueldo para grabar el disco. Le dimos el tiempo de un trabajo real y profesionalizamos la pega. Fue bien especial porque lo hicimos por etapa: en la primera hice unas maquetas de las canciones que iban a ir, esto para presentarlo y ganarme el fondo. Después cuando estuvimos listos, compartimos el tiempo en el ensayo, terminar de sacar y componer cosas, arreglar otras. No fue tanto de “encierro” el trabajo sino mucho más distendido al disco anterior. Igual el año pasado estaba lleno de cosas, harta pega de teatro y tuve que hacer calzar el horario. Aquí no.
Cristóbal Carvajal (Holden) cumplió en tu disco un rol que poco se ve en el mercado chileno: productor musical. ¿Cómo fue la experiencia?
Yo entendía de antes lo que era el trabajo de un productor musical, pero cuando trabajé con el Cristóbal me di cuenta lo necesario que resulta tener a ese personaje en el proceso de un disco. Uno como que siempre se auto produce, no cacha mucho; piensa si te van a cobrar muy caro, no sé, se pasa rollos. Pero es súper importante: le dio los matices necesarios para que el trabajo tuviera unos colores mas sofisticados, unas pinceladas que sirvieron para sacar el sonido de un casillero. Tienen varios elementos que suman. Existen cambios de estructuras que te sirven: habían temas de 8 mins y él los compactaba. Otras veces Cristobal me proponía cosas y yo lo miraba y decia “que raro igual, pero vamos”. Y salían, y te dai cuenta que funcionan y todo. Fue un hallazgo. No sé que pasa en nuestro país, probablemente al ser muy pobre el mercado local no existe el productor musical como tal. Deberían existir todo el rato productores. Súper buena la dupla.

¿Cuántos temas grabaste para “Por su atención, gracias”?
Fueron 14 temas en total. Dos se fueron para la casa porque estaban demás. Las grabamos y no pasó mucho. Ni me acuerdo donde están.
Muchos músicos comparan sacar un disco con vivir un parto ¿Tú lo ves igual?
Fue un parto, pero sería mal agradecido si dijera: “oh fue una experiencia terrible”. Al contrario, han sido más las satisfacciones. Lo pasé bien. Conocí mucha gente excepcional gracias a él. Cuando estuve mezclando en el estudio del Chalo González, el hueón se embaló ene con el disco. Incluso nos demoramos más de lo presupuestado y él ningún problema, prefería que quedara la raja. Se dio cuenta que había buen material y me dijo: “es un disco de los que ya no se hacen”. Nos preocupamos de cosas que ya nadie toma en cuenta, no sé, juguetitos que suenan. Por ejemplo, una propuesta del Chalo fue panear todos los instrumentos, onda The Doors. Hay dos guitarras a cada lado y es para escucharlo en audífonos, con texturas. No es un disco comprimible, como por ejemplo el último de Oasis.
Por ahí dijiste que no te hubiera gustado estudiar música, ¿Sigues pensando lo mismo?
Me interesa igual. Tomar clases de piano, investigar de la música. Ahora estoy aprendiendo con el mandolino. Aunque igual me pesó un poco, pero no me di cuenta. No sé en verdad. Es bonito ver a la gente que no maneja tanto la técnica soluciona las cosas: por ejemplo me interesa ver lo que hace el Chino de Jimminelson. Creció escuchando “Snoop Dogg” y no cachaba nada de batería. No sabe tocar guitarra y no tiene idea de nada más que del hip-hop. Con el Gustavo son muy amigos y se juntaban a tocar, en donde le enseñaban como tomar las baquetas. Es bonito, porque el instrumento no le pertenece y toca como nadie podría hacerlo. En verdad, siempre mis soluciones no tienen nada que ver con la academia. Siempre he tenido como un rechazo con la técnica, a la cosa limpia y sin mayor error; me parece aburrido. Prefiero los fenómenos sencillos, el equivocarse, escuchar y entender que en tal canción son tres acordes y sacarlos. Eso. Un amigo me dio un consejo que uno tiene que saber la esencia de las cosas, bajas un manual y aprendes. Tratar de hacer, las limitaciones de uno, las fortalezas.
Entonces, ¿cuáles son las fortalezas y limitaciones del disco?
Las fortalezas del disco están en las melodías. Las puede escuchar cualquier persona, desde un cabro chico hasta un anciano. Encontré melodías súper básicas y que encajan bien en las canciones, eso puede ser una gran virtud. Que se te queden pegadas, eso me parece súper bonito. Logrado. Las limitaciones son técnicas, como de indagar en cosas que no tengo idea como se tocan. Son etapas, uno va a aprendiendo en el camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario