lunes, 19 de mayo de 2008

Cruda y con zapatillas

Es inevitable que no te duela cuando estás con tu pareja, notar que observa a su ex de reojo. Quizás sea el momento de reconocer que uno ya perdió y ella aún recuerda sus noches retorcidas en la cama de un escritor, o simplemente basta con auto-convencerse que no pasa nada y es una estupidez. Pero no lo es. A Miel todavía le calienta ese maricón chic; lo digo porque cruza las piernas cuando lo mira y ni se inmuta cuando detengo mi vaso a medio camino.

- No me cabe duda que él sintió lo mismo cuando te vio
- Imbécil
Puede ser y qué tanto. Pero perder mi tiempo no es algo que me venga. Noto que una excelente actriz sabe relacionarse con la gente que no le interesa. Sonríe actoralmente con personas que le conviene conocer. Son hermosos sus dientes fumadores pero por sobre todo, sus zapatillas Adidas gastadas. Algo similar tienen las cosas que me gustan de ella: las dos representan su personalidad inquietante; mentirosa: masca chicle sin parar; egocéntrica: su vestido es negro y su calzado muy blanco. Me encantó. Me encantó también que Miel lo haya notado.


- Eres un hueón cobarde e inconsecuente. Anda a saludarla. Es más, te facilito el trabajo: se llama Jo y su pareja, Julieta.
- Te agradezco tus tips mailov, gracias a ellos tengo imágenes en mi cabeza y podré masturbarme tranquilamente una vez que acabe contigo.

Miel desaparece de escena y saluda afectuosamente a su ex. Lo hace mirándome, sonriendo y gimiendo por dentro. Lo hace con su lengua perdida en la oreja del maricón-chic. Lo hace entre las piernas de él, en donde su cabeza realiza lo que en el pasado hizo su cuerpo: moverse de arriba abajo. Lo hace y me da lo mismo que lo haga.


- Me encantan tus zapatillas.
- Perdón – se da vuelta a mirarme
- Se nota que eres una egocéntrica profesional.
- Y una perra asquerosa que no dudará en ocupar sus herramientas para alejar a cualquier tipo de jote.
- Aléjeme entonces, perrita.
- Me llamo Jo y detesto a los hombres
- Y yo Marcus y pienso lo mismo que tú. ¿Eres lesbiana?


Jo me mira sorprendida pero contenta. Al parecer le hace gracia mi estupidez y eso me gusta, tanto como su olor: emana su esencia natural y automáticamente me acuerdo de Patrick Süskind.


- En este instante te enfrascaría en perfume francés.
- Yo te alejaría con un mata moscas en aerosol.
- ¿Y ese, quién lo escribió?
- ¡Freak!
- No eres la primera que me lo dice, pero mejor hablemos de tus zapatillas, ¿dónde las compraste?
- Qué te importa
- Gracias a ellas te conozco, por eso que me interesa saber.
- ¿Me conoces? Por favor.
- Eres egocéntrica, mentirosa y actriz
- ¡Oye!
- Tus Adidas dicen mucho.
- Mientras que tú hablas demasiado y yo ingenuamente te seguiré tu juego. ¿Fumas?
- Desde este momento, sí.


Salimos a la terraza del departamento con una vista increíble como fondo. Termino mi trago y agarro otro desde una mesa que está a un costado de la baranda.


- Es increíble como la ciudad está precisamente a nuestros pies. Me gustaría que siempre estuviera así, sobre todo estando a tu lado.
- ¿Te enamoraste de mí?
- No, sólo quiero acostarme contigo. De preferencia, sexo casual. Ojalá mirando la ciudad en un balcón.
- ¿Onda, tú atrás mío y yo gimiéndole al resto de Santiago?
- Exacto.
- Ja ja ja ja, hueón caliente.

Sigo el camino y nadie me detiene. Miel va junto a mí, un poco borracha y sin hablarme. Se pierde con los semáforos pasar, con sus luces rojas que para ella, a estas alturas, son verdaderas estrellas fugaces mezcladas con los colores propios de la ciudad. Sé muy bien que estuvo con su ex, pero ya no me provoca nada: me volví inmune a sus infinitas comparaciones y a esa obsesión de buscar en mí lo que perdió de él.

- ¿Hablaste con tu actriz lesbiana?
- Mailov, hay algo que no conozco de ti, ¿cómo te gusta la carne?
- Te estoy preguntando otra cosa
- Pero contéstame, me gusta conocer algo nuevo de Miel – Le acaricio el cabello suavemente
- No sé, que esté bien cocida supongo. Las preguntas que me hací
- A mí me gusta cruda y con zapatillas
- Eres calcado a tu papá: retrógrado a cagar, con esa imagen de las mujeres como un trozo de carne. Pero no me cambies el tema, ¿vas a responder mi pregunta?
- Sí, hablé con ella.
- ¿Y qué te pareció?
- Una excelente actriz.

3 comentarios:

Sebastián Fredes (21) dijo...

Prefiero las Converse. Negras y rotas a los lados.

saludos mauro.

y gracias denuevo ;)

xao

Felipe Rodríguez dijo...

Te lo destrozaron y te encantó. Nosé en que estado estaba.

Dan Aránguiz dijo...

Mi estimado: A mi la carne me gusta muy cocida, morena, pero siempre tierna, como desde hace un año empezé a ser feliz.

No había visto tu blog mauricio. Hace rato que no se sabe nada de tí.Es bueno lo que escribes, muy bueno.
Me recuerda a Bizama un poco... sólo un poco.

Saludos y nos vemos cuando nos tengamos que ver.


Au revoir.




D.L.A.H.

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