viernes, 27 de junio de 2008

Los dedos de tus pies


En esta foto sales con tu polera manchada, tomando ese helado que tanto te gustaba. ¿Cómo se llamaba?


Aquí estás con la espuma del mar hasta las rodillas: recuerdo que no quisiste mirar a la cámara y por eso sales así.


Acuérdate que aquí, estábamos haciendo un castillo de arena; y mira cómo en ésta saltamos encima de él, mientras el gringo no entendía lo que hacíamos, y nos tomaba la foto a la rápida. Todavía me dan risa los gestos que nos hizo el tipo cuando se fue.


En ésta otra tienes cara de enferma porque comiste demasiados churros con manjar; si no me equivoco en total fueron ocho. Cómo no te iban a caer mal.


¡Ah mira! ¡Qué bueno que encontré esta foto!: sale tu dedo tratando de tapar el sol. Al final nunca pudimos hacerlo, por más que lo intentamos. Fue inevitable, él siempre nos ganó.
Todavía quedan unas pocas, no te vayas todavía.

Ésta otra la tomaste tú. Aquí está la prueba que me escondiste mis zapatillas en el interior del clóset. Estuve como media hora buscándolas por toda la cabaña, incluso salí al patio y registré entero mi auto pero nada. Al final estaban en el lugar que menos imaginaba – la miro de reojo -. ¿Y tú Leonor, también te estás escondiendo de mí?


Mejor pasemos la siguiente foto. Para qué vamos a recordar.

Ésta es bien bonita: sales mirando a cualquier lado menos a la cámara. Lo hiciste a propósito porque tienes claro que me gusta tu perfil. Eso sí, lo que más rescato es que se nota el frío que hacía esa tarde; es cosa de mirar tu piel de gallina y tu cuello totalmente tapado con el cierre del polerón.


Tu hermano cuando nos llevó al terminal: sale chistoso porque iba súper enojado; acuérdate que tu viejo lo obligó a irnos a dejar.


No me gusta como salgo aquí, me veo súper gordo y más encima con la bolsa de tus churros que no te pudiste comer.


Y por último ésta es mi favorita y la que mayor dolor me provoca: Leonor, quiero que vuelvas a tener la edad que tenías aquí, en la que apareces sacándote arena de entre los dedos de los pies. Por lo menos ahí sabía que me amabas y tratábamos de tapar las cosas con lo que podíamos: era preferible que me mintieras, así nos ahorrábamos pasar por la incomodidad de tener que ver estas fotografías, sabiendo que para ti son sólo recuerdos; mientras que para mí es el lugar del cual nunca me he querido ir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo cacho que uno no se le olvidan esas cosas porque en el fondo uno busca lo era en esa época.
me gustó caleta eso de las fotos,
saludos
Fran mena

Popular Posts